Cómo manejar un extintor portátil
Saber manejar un extintor portátil puede marcar la diferencia entre un conato y un incendio grave. Aún así, casi nadie recibe formación básica hasta que ya es demasiado tarde.
Antes de usar un extintor: comprobar si es seguro
Antes de tocar el extintor, haz estas comprobaciones:
Asegúrate de que el fuego es pequeño y localizado (papelera, cuadro eléctrico pequeño, cocina, etc.).
Identifica siempre una vía de escape detrás de ti: nunca te quedes “encerrado” por el fuego.
Si hay mucho humo, calor intenso o riesgo de explosión, no intentes apagarlo: evacúa y llama al 112.
Comprueba que el extintor está operativo: manómetro en verde, precinto intacto y sin golpes visibles.
Piensa una regla sencilla: solo actúas si puedes apagarlo en segundos y sin poner en riesgo tu vida.
Pasos básicos para usar un extintor (método P.A.S.S.)
La forma de uso es muy similar en la mayoría de extintores portátiles. Una secuencia fácil de recordar es:
Tirar del pasador
Retira el precinto o brida y saca el pasador de seguridad.
Hazlo con decisión; a veces están algo duros.
Apuntar a la base del fuego
Sujeta el extintor por la maneta superior y el asa inferior o manguera.
Orienta la boquilla o difusor hacia la base de las llamas, no hacia el humo.
Presionar la maneta
Aprieta la maneta para liberar el agente extintor.
Mantén siempre el extintor en posición vertical.
Barrer de lado a lado
Realiza movimientos horizontales, “barriendo” la base del fuego.
Avanza poco a poco, si es seguro, hasta ver que las llamas desaparecen.
Un extintor portátil se agota en pocos segundos (entre 8 y 20 normalmente), así que no malgastes la descarga.
Distancia y posición correctas
Para usar un extintor con seguridad:
Colócate a unos 2–3 metros del fuego al inicio.
Si ves que el agente llega bien y no hay retroceso de calor excesivo, puedes aproximarte ligeramente.
Mantén siempre la salida de emergencia a tu espalda o en diagonal, nunca te sitúes “encerrado” contra una esquina.
Evita agacharte demasiado a menos que haya mucho humo y necesites aire más limpio; en ese caso, actúa rápido y retírate.
Si el fuego no disminuye en pocos segundos, evacúa de inmediato y cierra puertas al salir para contener el humo.
Tipos de extintores y precauciones
Aunque el gesto básico es parecido, hay matices importantes:
Extintor de polvo ABC
Muy versátil (sólidos, líquidos inflamables y gases).
Ideal para muchos entornos (garajes, comunidades, locales).
Genera mucha nube de polvo: reduce visibilidad y ensucia, pero es muy eficaz.
Extintor de CO₂ (dióxido de carbono)
Recomendado para fuegos eléctricos y equipos electrónicos.
La boquilla se enfría mucho: no la toques directamente con la mano.
Úsalo en espacios ventilados, porque desplaza el oxígeno.
Extintor de agua o agua + aditivo
Nunca lo uses sobre instalaciones eléctricas sin desconectar.
Muy eficaz en materiales sólidos (madera, papel, tejidos).
Si tienes dudas sobre el tipo de fuego (por ejemplo, aceite de cocina, baterías, etc.), lo más prudente suele ser evacuar y llamar a bomberos.
Qué hacer después de usar un extintor
Cuando ya hayas actuado:
Asegúrate de que el fuego está completamente apagado; si puede reavivarse, avisa a servicios de emergencia.
Ventila el espacio si el agente lo permite (sobre todo polvo y CO₂).
Informa siempre al responsable del edificio o al administrador.
El extintor debe recargarse o sustituirse de inmediato, aunque solo se haya usado “un poco”.
Un extintor descargado o sin revisar es, básicamente, decoración en la pared.
Consejos para comunidades y negocios
Para un edificio o local, conviene:
Colocar extintores visibles, señalizados en alto y a una altura cómoda de uso.
Hacer al menos una pequeña sesión anual de formación básica al personal o vecinos.
Incluir en el plan de emergencia quién puede actuar y en qué condiciones.
Recordar siempre: primero avisar/evacuar, después, solo si es seguro, intentar apagar.