Hidrantes
Los hidrantes son un elemento clave de la protección contra incendios, especialmente pensados para que los bomberos dispongan de agua en cantidad y presión suficientes desde el exterior del edificio.
Qué es un hidrante contra incendios
Un hidrante es un punto fijo de toma de agua conectado a una red de abastecimiento, diseñado para suministrar caudal y presión adecuados para la extinción profesional de incendios.
Forman parte de los sistemas de abastecimiento de agua contra incendios, junto con depósitos, grupos de bombeo y redes de tuberías.
Existen dos tipos principales: hidrantes de columna (sobresalen del terreno y disponen de varias bocas de conexión) e hidrantes bajo tierra (enterrados, con tapa de registro), ambos con marcado CE conforme a las normas UNE-EN 14384 y UNE-EN 14339, respectivamente.
Cuándo es obligatorio instalar hidrantes
La obligatoriedad de los hidrantes viene marcada por el Reglamento de instalaciones de protección contra incendios (RIPCI, RD 513/2017) y por la normativa de edificación y usos específicos.
De forma general, deben disponer de hidrantes exteriores los edificios y recintos que, por superficie, altura de evacuación u ocupación, requieren medios de extinción exteriores más potentes que los extintores o BIE, como oficinas, comunidades de propietarios, centros comerciales, naves industriales, espacios públicos y otros inmuebles que precisen bocas o hidrantes contra incendios.
Por ejemplo, se exige al menos un hidrante en edificios cuya altura de evacuación descendente supere los 28 m y ascendente sea mayor de 6 m, así como en inmuebles con alta densidad de ocupación y superficies construidas de entre 2.000 m² y 10.000 m².
Además, determinadas actividades industriales y grandes aparcamientos o centros comerciales deben contar con una red de hidrantes exteriores dimensionada según su riesgo y superficie, como parte de la instalación de protección activa.
Requisitos de diseño, ubicación y caudal
Los sistemas de hidrantes estarán formados por una red de tuberías de alimentación y los hidrantes necesarios, situados en lugares fácilmente accesibles, fuera de zonas de circulación y aparcamiento de vehículos y debidamente señalizados.
Para considerar una zona protegida por hidrantes se deben cumplir, entre otras, las siguientes condiciones: la distancia real de recorrido horizontal hasta cualquier hidrante debe ser inferior a 100 m en zonas urbanas y 40 m en el resto; al menos uno de los hidrantes, preferentemente junto a la entrada del edificio, debe disponer de una salida de 100 mm orientada perpendicular a la fachada y de espaldas a la misma; y, cuando no estén en vía pública, la distancia entre cada hidrante y el límite exterior del edificio debe estar entre 5 m y 15 m.
Asimismo, se recomienda que la distancia de cualquier punto del perímetro protegido a un hidrante sea inferior a 40 m.
En cuanto a prestaciones hidráulicas, el caudal mínimo ininterrumpido por boca de hidrante debe ser de al menos 500 l/min, con presiones mínimas en boca de salida de 100 kPa en zonas urbanas cuando se usan solo para llenado de camiones y de 500 kPa cuando se impulsa el agua directamente sobre el incendio.
Normativa y empresas autorizadas
Los hidrantes están incluidos explícitamente entre las instalaciones de protección activa reguladas por el RD 513/2017, que exige que su diseño, instalación y mantenimiento lo realicen empresas habilitadas.
Estas empresas deben disponer de responsable técnico cualificado, operarios competentes, seguro de responsabilidad civil y un sistema de gestión de calidad (como ISO 9001), además de declarar ante el órgano competente de la comunidad autónoma las especialidades de PCI que instalan o mantienen, incluidos los sistemas de hidrantes exteriores.
Inspecciones y mantenimiento
Los sistemas de hidrantes, como el resto de instalaciones de protección contra incendios, están sujetos a inspecciones periódicas por organismos de control acreditados, según el RD 513/2017.
Deben verificarse aspectos como accesibilidad, señalización, estado mecánico de las columnas o tapas, funcionamiento de válvulas, presión y caudal reales, así como la integridad de la red de tuberías de alimentación.
En edificios con superficies significativas (por ejemplo, usos comercial o aparcamiento con superficie construida igual o superior a 500 m², o administrativos y docentes de más de 2.000 m²), estas instalaciones se inspeccionan cada 10 años para comprobar su adecuación a la normativa vigente.